Amigos y vecinos de la Colonia Avante:

El tema de la alberca, como el de otras obras en tiempos de elecciones, es susceptible de ser manipulado por algunos grupos políticos para sus intereses particulares. A ellos es posible que les importe algo el bienestar de nuestra colonia, acaso sólo como pretexto o apoyo para su ascenso personal, haciendo méritos o demeritando; con los recursos públicos o por escasez de estos, según sea el caso.

De la participación inteligente y honesta de los colonos depende que nuestro entorno no se vea afectado por la disputa de aquellos. Los invito a que analicemos cuales son las necesidades de nuestra zona y evaluemos, con datos precisos y comprobables, la perspectiva del proyecto deportivo dentro de nuestra problemática general. Me parece que radicalizar el asunto, hacia una simple respuesta categórica, sólo favorece al negocio de los especuladores, que requieren de votos completos. A ellos atendámoslos en su momento, cuando se tenga que reflexionar acerca de sus promesas, y mejor aun; sobre las garantías que ofrecen para su cumplimiento. Votémoslos hasta las elecciones.

Hay quienes vaticinan de la edificación del inmueble todo un sinfín de calamidades y horrores (un castigo del creador), otros prevén un rayo de esperanza. Algunos moderados sugieren utilizar los recursos excedentes, de la administración de la tal, para mitigar los problemas de nuestra zona. En lo personal creo que caminar es la actividad más sana, útil y económica que se pudiera fomentar, pero el concejo de nuestros sabios no ha descifrado como hacer una banqueta plana, con un mínimo requerimiento de “conectividad” con sus análogas y suficientemente ancha para que quepan dos personas (además de los postes, hoyos, carruajes, puestos de garnachas, rejas, cabezas de perros a través de ellas, rampas que suben y bajan, etc.) en sentidos opuestos y ,por otro lado, nuestra idiosincrasia nacional no reconoce cosa muy digna en emplear los pies y le cuesta trabajo diferenciar lo público de lo privado.

En fin. Hagamos un consenso, para que la opinión de unos cuantos no dirija a la mayoría. Sé que hay reticencias y hasta nauseas a involucrarse en las decisiones, cuando estas están atenazadas entre la politiquería, pero aguantemos la respiración ¿Cuánto quieren? Una hora de reflexión informada y participación oportuna nos puede evitar problemas durante mucho más tiempo. Gracias por su atención.

R.R.